Cada verano soñamos con tener un bonito color de piel, pero a menudo olvidamos las pautas para tener un bronceado seguro para tu salud. Exponemos nuestro cuerpo al sol durante varias horas, esperando rápidos resultados que, por lo general, terminan mal y en lugar de conseguir un bonito bronceado, la piel se quema y se daña. Ese dolor, ardor y enrojecimiento de la piel, son los efectos de tomar el sol durante todo el día sin la protección adecuada. Con esto, sólo conseguimos que nuestra piel se reseque, se vuelva sensible al tacto y más propensa a sufrir daños. ¿Qué es lo mejor para evitar el sufrimiento que provocan las quemaduras del sol? Con una serie de recomendaciones podrás aliviar tu piel con métodos naturales, tales como:

- Una ducha con agua tibia sin dar cambios bruscos de temperatura, para enfriar gradualmente la piel quemada o un baño de 15 minutos con unas cucharadas de harina de avena, aliviará la irritación y protegerá la piel de la deshidratación.
- Pon en las zonas enrojecidas leche cuajada, mantequilla o yogur sin azúcar. La proteína contenida en estos alimentos astringe la piel y reduce la irritación. Por su parte, las vitaminas A, D, E aceleran la regeneración de la piel.
- Aplica en las zonas enrojecidas jugo de aloe vera. El jugo fresco de esta planta tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas. Además, tiene un efecto hidratante y regenera rápidamente las células de la piel.
- Pon en las zonas enrojecidas papilla de patatas crudas, ya que alivia la irritación y la sensación de ardor y picazón. Para preparar la papilla, lava las patatas a fondo y rállalas hasta conseguir una pasta uniforme. Aplícala durante 15 minutos aproximadamente en la zona dañada. También puedes sustituir la papilla de patatas por harina de patata mezclada con agua.

-Las rodajas de pepino fresco aplicadas durante unos minutos sobre la piel reseca, darán el efecto de frescor e hidratación necesarios.

Cuando nuestra piel ha sido quemada por el sol se queda muy deshidratada, por lo que una de las cosas más importantes para su recuperación y rápida regeneración es la reposición de líquidos. Hay que beber bastante agua (sin gas), aproximadamente 2,5 litros por día. Otro aspecto importante es enriquecer tu dieta con componentes que intervienen en la regeneración de la piel - la vitamina C (por ejemplo, la fruta cítrica) y la E (almendras o aceite de girasol). Aunque, sin duda, el mejor remedio para prevenir las quemaduras solares es utilizar el protector solar de forma adecuada y adaptado a cada tipo de piel. Además, es importante exponer la piel al sol de forma gradual, empezando con 10-15 minutos y aumentando poco a poco el tiempo de exposición. Del mismo modo, hay que evitar estar todo el día en la playa, particularmente durante las horas más fuertes (de 12.00 a 15.00). No olvides, tener un especial cuidado si tomas medicamentos hormonales o antibióticos, una pequeña dosis de radiación UV puede causar lesiones en la piel.

En definitiva, tomar el sol sin control puede provocar la degeneración y el rápido envejecimiento de la piel. No olvides que la piel tiene memoria y te agradecerá que utilices estos últimos consejos. Este verano luce una piel bonita, sana y cuidada.